miércoles, 23 de junio de 2010

REFLEXIONES AL TRASLUZ


... qué difícil es hablar del silencio y acallar la palabra...

Cuando ambos se encuentran en una sencilla armonía, es la belleza del silencio hablado, del silencio exterior, con la palabra del alma que habla sin emitir sonido…

Hay encuentros donde el silencio reina porque así se decide desde la perspectiva de provocar espacios callados, hay encuentros donde la palabra halla su supremacía porque nos unimos en celebración... éste fue el del pasado sábado en Santa Olaja de Eslonza, unas simples horas, un breve espacio, marcado por el humano calendario, en el lugar de nacimiento del Padre Moratiel.

Como cada año, nos reunimos, nos encontramos, nos visitamos, nos hallamos en la cuna donde nuestro predecesor despertó a la luz del mundo.

Es difícil describir si éramos muchos o éramos pocos, si los allí presentes éramos los esperados o los que no pudieron estar, poco importa el número, la cantidad, la asistencia se esparcía desde distintos lugares y como incienso que se eleva, estaba nuestra presencia, la presencia de los deseos, diseminación en diversidades de encuentro y una sola realidad, que se unió en una sola comunión, en un solo deseo: recordar a Moratiel.

Quedó en mi, una imagen preciosa y destacada, sutil y frágil, pero reveladora de todo este sentir: el TRASLUZ, ese umbral entre la algarabía exterior y el silencio interior, ese traspasar la palabra para sumergirse en el silencio, esa luz cegadora de afuera para alumbrarnos con la penumbra de nuestros adentros… escribí TRASLUZ intentando retener el instante, acoger la palabra y transmitirla en silencio… ahora algo más relajada del viaje y del momento, transcribo este breve escrito…

... a todos y a todas los presentes y a los que se unieron al evento en la distancia... un abrazo y el deseo de que nunca perdamos ese umbral donde trasluce el encuentro entre el silencio y la palabra...

àngels
Santa Olaja de Eslonza - 12.06.2010

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jueves, 17 de junio de 2010

TRASLUZ



al trasluz del silencio
corren los ríos del alma

al trasluz del alma
caminan los pasos de la vida

y la vida une
lo que separan los días

una ermita nos acoge
para unir los retazos
de silencios esparcidos
que habitan en el alma

al trasluz
no se distingue…
si es silencio
o el vivir del alma

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sábado, 5 de junio de 2010

MIRADA


mirada que contempla…
mientras el alma rezuma
color o agonía

mirada que abraza
que alberga del frío
o nos protege de la nada

mirada… de ser más allá
que el brillo de un instante

mirada que une
que enlaza
el sentir y los latidos
… tuyos y míos
en una melodía
que reverbera en el alma
de este ahora
queriendo retener
los anhelos perdidos


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miércoles, 19 de mayo de 2010

NUNCA



nunca todo es suficiente
y aunque el rocío escriba
en peldaños de lluvia
jamás alcanzo las nubes...


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jueves, 6 de mayo de 2010

LA RUTINA



La rutina es como una rueda que nos mueve una y otra vez hacia lo que ya sabemos, hacia lo ya conocido.

Muchas de nuestras rutinas no son sino legados que hemos heredado, atmósferas que hemos respirado, conducts que hemos imitado, maneras de ser que hemos asumido como propias.

No pocas veces, en esa repetición de lo conocido, de lo que, aunque adverso, nos resulta familiar y habitual, llegamos a encontrar un cierto bienestar envuelto con los encajes de la apatía, de la falta de ilusión y entusiasmo.

Hay rutinas que se nos imponen, sobre todo para que nada se modifique, para que todo siga como siempre, para no arriesgarnos a lo nuevo y, sobre todo, para prevenirnos de nuestro espíritu aventurero y creativo que nos susurra otras brisas, que nos adentra por parajes desconocidos y nos encamina hacia horizontes insospechados.

La rutina es el colchón de una comodidad en la que uno va muriendo, poco a poco.

La rutina nos arropa, nos disfraza, nos enmascara y nos hace desaparecer con cualquiera de sus múltiples atavíos: costumbre, tradición, hábito, repetición.

La rutina nos instala en el gesto mecánico, en el movimiento inconsciente, en la vida sin aliento, en los modos sin manera, en el vértigo del estancamiento y en la vigilia adormecida.

La primavera, como primer movimiento, es siempre estación, invitación y propuesta para hacer nuevas todas las cosas. No es cambiar las cosas sino el modo de vivirlas. No es promover novedades desde un snobismo superficial sino recuperar lo nuevo que siempre brota desde nuestro ser más profundo.

Las rutinas nos enajenan, la creatividad nos hace, nos rehace.

Cada primavera nos muestra un escenario en el que todo rebrota de nuevo, sin estridencias ni espectacularidades estrafalarias. El cerezo no va a generar otro tipo de hojas, ni otro tipo de fruto. Aparecerán de nuevo las mismas hojas, el mismo fruto, pero nuevos, plenos de vida y de sabor.

La rutina nos convierte en higueras estériles, nos seca, nos vuelve yermos, sin brillo en los ojos, sin luz en la mirada, sin vibración en el tacto, sin presencia en nuestro estar en el mundo.

Aunque sólo sea esta primavera, este día, esta hora...... aventúrate a reestrenar tu vida. Abre tus sentidos y míralo, escúchalo, siéntelo, tócalo, saboréalo todo, como si fuese la primera vez. Sólo si reconozco que no sé nada reconoceré que todo está pendiente de ser realizado, saboreado y degustado, de nuevo.




JOSÉ Mª TORO
Extraído del libro “LA SABIDURÍA DE VIVIR” (2ª edic., pág.235) (Editorial Desclée de Brouwer.)
Puede utilizarse o ser copiado libremente indicando dicha referencia bibliográfica.

viernes, 23 de abril de 2010

DÍAS DE ABRIL


camino por andar
guardando silencio
de lo andado
tiempo vivido
tiempo perdido... quizás

será también así lo que nos queda?
… quizás

pero el alma nos empuja
a quererlo cambiar

en un hatillo
lo vivido encadenado
mientras llevamos en nuestra mochila
la memoria del corazón

mientras... los pies vuelan a cada paso

y es que no hay huella
sin la alternancia
de levantar el vuelo
y a la tierra regresarlo
sin dejar nunca de caminar


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