martes, 24 de noviembre de 2009

SABER RECIBIR




Ya se dijo: “es más importante dar que recibir”.

Pero no pocas veces es más importante “saber recibir” que dar.

Nuestro modo de dar va a depender de nuestras maneras de recibir.

Saber recibir implica reconocer las propias limitaciones, oquedades, necesidades y carencias así como la suficiente humildad como para dejarse ayudar, regalar, satisfacer o llenar por otros.

El orgulloso o prepotente no sabe recibir porque no sabe qué necesita o de qué carece.

Dar nos colma porque uno siempre se atiborra, rebosa de aquello que ofrece o entrega.

Es una felicidad poder dar y es sabiduría saber dar en el momento justo, de la manera precisa y adecuada a quien realmente lo necesita y puede hacer un uso responsable y constructivo de aquello que se le entrega.

Solemos asociar la generosidad al hecho de dar, pero aún mayor es la que encierra el gesto de recibir: cuando permito que otro me dé, estoy permitiendo que goce con su ofrenda, que se realice en su ofrecimiento, que se llene de lo que me entrega.

Saber recibir es saber abrirse, tornarse disponible y receptivo.
Saber recibir es un movimiento especialmente hermoso en la coreografía de la humildad porque sólo los humildes saben recibir, agradeciendo.
Sabe recibir quien sabe agradecer.

Es desde este agradecimiento, que surge de sentirse regalado por la vida, que brota espontáneamente y de manera natural el deseo sincero de corresponder a tanta generosidad dando algo a cambio.

El dar que sigue al recibir no es ninguna obligación y no responde a un mero “ajuste de cuentas” sino que se convierte en un anhelo del corazón, es un impulso amoroso, en un gesto de justicia poética y en un movimiento de armonía cósmica.

JOSE MARÍA TORO
(extraído del libro LA SABIDURÍA DE VIVIR, 2ª ed. Desclée.2008)

*

6 luces en el Silencio:

arianna dijo...

Me ha gustado refrescar cosas que una sabe pero a veces se nos olvidan
Siempre pensé que es más difícil recibir, y pedir no digamos, el orgullo no nos deja recibir, aunque carezcamos de los más elemental tanto física como espiritualmente, pensamos que recibimos una limosna ?
lo has dicho muy bien es una felicidad poder dar y sabiduría saber dar, el mayor gesto de humildad es permitir que otro nos ayude , por desgracia el concepto de dar y recibir no es el adecuado ahí está el error
sobran las palabras lo has expuesto de una forma clara que comparto
Gracias, esperaba tus entradas, me encanta tu blog
un abrazo

Anónimo dijo...

Las palabras de José María Toro me llegan a un lugar poco habitual, me tocan en lo más hondo. Gracias por acercarme a ellas. Gracias por darme a conocer un libro, "La sabiduría de vivir" que estoy saboreando página a página. Espero que "sepas recibir" mi agradecimiento como aliento para seguir manteniendo vivo tu blog. Gracias.

Adriana Alba dijo...

Hola, me encantó el blog y las publicaciones de J.M.Toro, honestamente no conocía a éste autor y me pareció hermoso, me gustaría publicar algo sobre el libro "La Sabiduría de Vivir" en mi blog para dar a conocer sus enseñanzas!

Abrazos de Luz!!

Àngels dijo...

Gracias por vuestras palabras, iré incluyendo textos de José María de forma alternada... su personal forma de decir es sencilla y muy cercana, sin que con ello, sus escritos pierdan ese tono reflexivo sobre las cosas, los momentos o los detalles de nuestra cotidianidad.

un abrazo Arianna, Anónimo y Adriana

Àngels

Jose Chamorro dijo...

Ángels... qué bueno que llegaste con estas luces, estos tenues rayos de luz que hacen descansar y reposar al alma atareada.
Me ha gustado mucho descubrirte, descubrir este espacio a fin al mío.
Un abrazo, en silencio, desde la quietud.

Ernesto. dijo...

Hace más de 20 años experimenté el placer de "recibir" siendo consciente del placer que producía en el otro el dar, el compartir.

Mi pensamiento en aquel tiempo era: "si yo no careciese ¿cómo ibas tú a poder dar?

Fue un momento de carencia e incertidumbre por nuestra parte que nos supuso un despertar a la Realidad.