sábado, 25 de octubre de 2008

NADIE

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sábado, 18 de octubre de 2008

"ALZO MIS MANOS HACIA TI"


A cada momento alzo mis manos,
a cada instante miro hacia ti
y es que el ahora es un camino nuevo
que se inicia sólo para mí.

Alzo mis manos y descubro mi silencio,
miro hacia ti y contemplo tu mirada,
silencio mis palabras
para escuchar tu voz,
y es que en este ahora late un latido
que tú me lo ofreces como un don.

Alzo mis manos hacia ti…
para vivir cada instante y seguir,
andar y caminar hasta encontrarte a ti.
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sábado, 11 de octubre de 2008

CAMINO


Camino en el viento,
recogiendo pedazos de mis pensamientos,
bebiendo de ilusiones que quedaron lejos,
uniendo los despojos de mis recuerdos.

Camino con el viento,
rumbo hacia ninguna parte,
no hay horizonte que pueda ver,
ni hay mañana que esperar.

Camino sin dejar huellas,
me dirijo hacia ningún lugar,
pero hay un ardor que me guía,
vivir día a día, instante a instante,
cada uno de los ahora
toda la eternidad.
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jueves, 25 de septiembre de 2008

OTOÑO

El ciclo de las estaciones regresa de nuevo en estos días, con el recién estrenado otoño.

Estación extraña, ingrata a veces a nuestro ánimo, iniciamos un nuevo curso, una nueva etapa, un regreso a la cotidianidad, a la monotonía, los árboles son quizás los más expresivos pues pierden su belleza, su ropaje, los días se acortan, empieza lo grisáceo y también la época de apretarse los cinturones, económicamente hablando.

Suele tener mal recibimiento el otoño y sin embargo es una estación de belleza oculta. El otoño nos regala de nuevo esos días de cierta vistosidad, días en que, a los que gusta pasear, observan con facilidad los cambios que la naturaleza les muestra. Los árboles se despojan de sus vestiduras para dar luego a la primavera la oportunidad del color y la algarabía, o como decía Moratiel, las hojas ceden su lugar a otras que vendrán por vez primera y es también una buena forma de ver nuestros días, nuestro regreso a la cotidianidad.

Nuestro hacer regresa a lo conocido y nuevo a la vez. Los niños aprenderán otras enseñanzas en la escuela, los adolescentes quizás cambiarán de centro y conocerán a otros compañeros, los que trabajamos regresamos para reencontrarnos con los que compartimos tantos otros momentos, algunos otros quizás su vida cambiará por mil motivos distintos, pero el comienzo de algo siempre es una nueva oportunidad que la vida nos ofrece.

Solemos quedarnos con la parte que ya conocemos, la que externamente repetimos y nos olvidamos que cada jornada, cada momento, cada ahora es una nueva oportunidad para acoger otros pasos de nuestro caminar.

Si la vida nos regala las estaciones, si la vida nos ofrece este otoño, sepamos acogerlo, sepamos aceptarlo en sus formas, en sus expresiones, en sus peculiaridades, porque al acoger y al aceptar, acogemos también el dejar atrás parte de nuestro equipaje, parte de nuestras ataduras, parte de nuestro egoísmo, parte de nuestro ego. Acoger y aceptar los distintos paisajes de este mundo, da a nuestro caminar el andar aligerados, es caminar algo más vacíos… seamos como ese árbol que se despoja para dar espacio a nuevos follajes, a nuevos brotes, demos espacio, oportunidad a la misma vida para que siga ofreciéndonos nuevos instantes, distintos momentos, ahoras de vida.

Es verdad que habrá personas que llegarán al final del camino, personas a las que quizás deberemos decir adiós… pero me gusta pensar que no existe el “adiós” sino que es un “hasta luego” porque todos tenemos un camino, un horizonte y una meta, y una vez alcanzado nos reencontraremos en otro caminar más allá de nuestro entendimiento mundano, más allá de nuestra capacidad de comprensión, quizás sea allá donde está Moratiel, quizás sea en ese lugar donde habita el Silencio, en ese silencio que no es mudez, sino una llenura plena de vida.
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viernes, 12 de septiembre de 2008

SILENCIO LA TARDE





















Silencio la tarde
para acoger la marea
que se desata por dentro.

Silencio la tarde
para desoír el altercado
de mi pensamiento y mi corazón.

En estas horas de silencio
quisiera ahuyentar la controversia,
la realidad del deseo,
la penumbra de la luz.

Silencio la tarde
para acercar el único afán,
la paz y la calma
de mi afuera que armonice mi adentro.

jueves, 14 de agosto de 2008

A LA LUZ DEL SILENCIO


Se acerca un nuevo encuentro. Tenemos próxima la oportunidad de unir los silencios de los discípulos, para compartir el hallazgo, la escucha, las belleza de lo inefable, la intimidad del sentir, la luz que nos alumbra en lo callado, en la mudez del exterior y descubrir en cada uno de nosotros un poco más del camino que un día cualquiera Moratiel nos indicó.

Es difícil y casi imposible para mí explicar el sentido de un encuentro. Cada uno de nosotros tenemos nuestros arraigos, nuestras costumbres, nuestras formas de vivir y enfocar la vida, andamos un poco como desperdigados y buscamos la esencia de aquello que está mas allá de nosotros, cada uno lo busca a su manera, en base a sus posibilidades, a sus medios e incluso bajo unos criterios adquiridos y aprendidos en la propia andadura.

El silencio es un camino que a veces resulta extraño porque creemos que avanzar en el encuentro con el misterio, con la divinidad, con la espiritualidad, con lo que está mas allá de nuestro entendimiento, necesita pautas, leyes, o una formación, un engranaje y eso no es así en el silencio.

A la luz del silencio no hace falta nada más que acallar nuestro exterior, intentar adormecer el interior y vivir el silencio y en silencio. Todo lo que tengamos que aprender, escuchar u oír se nos dirá en la quietud de nuestro corazón, en la paz de nuestro interior, en la calma del entorno que siempre rodea, abraza y acuna el espacio de los encuentros.
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