domingo, 6 de julio de 2008

LA OSCURIDAD


Siempre el nacimiento viene de lo oscuro. (j.f. Moratiel)

Hallarse en el vivir de oscuridad, en ese sentir de vacío, de esa nada que nos inunda, crea en nosotros dolor, tristeza, sentimos hundir nuestro ánimo y nuestra habitual expresión se torna triste. Nada parece alegrarnos, ni los colores de la vida pintan nuestras horas de vida… leer, escuchar, recordar las palabras de Moratiel es una solución, no es una fórmula mágica, no es una parche que podamos ponernos en el día de hoy, no es una píldora para calmar el dolor de cabeza, no es eso ni mucho menos. Retomar el sentido de las palabras de Moratiel es recordar y caer en la cuenta que en la oscuridad nos desprendemos de aquellas cosas que pierden valor, de aquello que ya carece de interés, nos ayuda a valorar y a dar sentido a lo más pequeño de la vida, a lo discreto, a lo humilde, a lo inapreciable quizás y en todo ello sentir uno que simplemente está bien.

Moratiel solía decir que cuando uno está bien, todo lo está, y uno sabe cuando está bien. Estar bien es nacer a lo pequeño, a lo insignificante, a lo más elemental de la vida, de nuestra vida, ese “buenos días” del vecino que encontramos en el ascensor, ese dejarnos paso en el metro, ver la sonrisa de un niño que va a la escuela agarrado de la mano de su madre, recibir el rayo de sol de la mañana, o la fina lluvia que quizás nos haga aligerar el paso… y sentir que todo eso que nos rodea es la expresión de la vida, es el entorno que nos acoge, es escuchar el latido de la vida, un latido que puede ser también el nuestro.

La oscuridad no está en lo que nos rodea, la oscuridad no está en el entorno, la oscuridad es el color de nuestra mirada, la predisposición de nuestra comprensión, de nuestro pensamiento… pero también la oscuridad es necesaria para que a través de ella desechemos lo que ya no nos sirve, lo que ya no necesitamos y dejemos espacio y lugar a lo nuevo que nos aguarda. Sepamos aceptar la oscuridad como tránsito, como puente que cruza al otro lado y descubrir la inagotable riqueza de la vida.
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2 luces en el Silencio:

Alexandra dijo...

Cuànta verdad en tus palabras M.Angels!,es asì como dices...las Palabras de Moratiel no son un parche, ni un calmante...simplemente nos conducen al CENTRO...y allì todo està resuelto...Hoy no màs, leìa en uno de sus libros:"Un problema se aclara mejor yendo a un lugar donde no hay ningùn problema...y ese espacio no està màs que dentro, en el corazòn".
El tema es que cuando estamos viviendo la oscuridad,(es decir la "superficialidad" la nebulosa...) esta nos parece que es eterna y no vemos màs que oscuridad, como que todo lo demàs es ilusiòn...y asì nos alejamos tremendamente de nuestro espacio interior...y nos olvidamos que esos momentos son los momentos del desalojo, de limpieza "Y a medida que todo sale nos vamos liberando" (Moratiel).
Son muy duros esos momentos, y nada ni nadie nos viene bien...no nos queda otra que sostenernos a sì mismo, y si ademàs logramos no enjuiciarnos, (no enjuiciar nuestra facultad de enjuiciar?) es de veras una gran liberaciòn. Luego de la oscuridad, viene siempre un gran sosiego, una forma de ESTAR a la cual todo conviene, todo es Bondad y Amor...son estos momentos propicios para la creatividad, el hacer, el donarse...
Pero... es en los momentos oscuros cuando màs "trabajamos", porque estamos "lidiando" con nosotros mismos hasta experimetar el límite de que uno lo ùnico y mejor que puede "hacer " es sentarse, hacer silencio y esperar que pase...nada màs. Y siempre pasa,pues el Centro siempre estuvo ahì, dentro de nosotros, sosteniéndonos en la tormenta.
Un Cálido abrazo,
Alexandra

M. Àngels dijo...

Mi querida Alexandra ya echaba de menos tus palabras siempre bellas, siempre buscando la parte hermosa de la vida y el sentido del aconteceder diario, de esas sombras y esas penumbras de las que tantas veces nos vemos cubiertos.
Como siempre y como tantas veces dijo Moratiel, es bueno recibir la alternancia de los días, vivir inviernos y primaveras, noches y días, luces y oscuridades porque en cada lugar y en cada momento avanzamos, aprendemos y fortalecemos nuestro sentir.

Besos inmensos querida Alexandra, nunca se te olvida.

Àngels