jueves, 28 de febrero de 2008

REGALO


Oscurece… el día termina
y en la negrura de la noche
mis pasos parecen sucumbir.

Algo de mi siente también perderse,
algo se aleja cuando oscurece
y siento la tristeza adueñarse de mí.

Nació la noche… inició su camino,
su trecho delante de mí
y ahora que ya amanece
me doy cuenta… ¡qué tonta fui!

¿Por qué se adueñó de mí la tristeza
si fue un día que pasó?
La noche escondía bajo su bello manto
un nuevo día y con la aurora me lo regaló.
*

3 luces en el Silencio:

Anónimo dijo...

Hoy leyendo la lectura del día en la parte cuando le preguntan a Jesús cuál es el mandamiento más grande...leo que las dos prmeras palabras que El responde es: "ESCUCHA Israel". Me pregunto...¿qué tengo que escuchar yo??? para amarle enteramente?.
En primer lugar mi cuerpo, qué me dice, con sus dolores, sensaciones, posturas, agarrotamientos...tambièn escuchar mi mente, con sus parloteos, conferencias y discursos...y escuchar, es lo mismo que decir:observarlo todo...todo...y me doy cuenta que todo eso está "pasando" y si eso que es pasajero dejo que se adueñe de mi, no hago más que obstaculizar el el Encuentro...pero hay que escucharlo...saber que pasa...todo eso es pasajero...más...el Amor? para amar? dónde está?...está en ese pasar, en ese observar, sin juzgar, sin detenernos, sin identificarnos con nada de eso...sabiendo entonces que Dios que es Amor me acoge en mi mismo corazón, tanto cuanto me acogo a mi mismo en mi verdad que permanece siempre en medio de esos "vaivenes". Es la roca que me salva, mi refugio, mi alcázar...es mi Dios que descansa en la intimidad de mi intimidad.
De ahí el poema (bellísimo!) empieza con la oscuridad, la negrura de la noche, y uno siente que se pierde al identificarse con la tristeza(un sentir que pasa), pero siempre siempre amanece...y qué tontera!no haber visto que la noche también tenía un bello manto! guardando el día!

M. Àngels dijo...

Gracias Anónimo (lástima que no sepa tu nombre) gracias por tus palabras.

Sí realmente nos angustiamos, nos deprimimos y nos entristecemos ante los "obstáculos" que creemos ver, pero realmente muchos de ellos, muchas de nuestras oscuridades son simplemente para recibir la luz, la alegría y las pequeñas cosas de la vida, de nuestro día a día, pero por naturaleza somos impacientes y queremos o deseamos ser dirigentes de nuestra cotidianidad.

Un abrazo.
*

Ernesto. dijo...

Me gusta el juego de tus palabras...