sábado, 6 de octubre de 2007

EL EGOÍSMO, UN VALOR POSITIVO

Una palabra puede contener en sí expresiones distintas según la carga semántica que atribuyamos a dicha palabra en una definición, mensaje, situación, expresión o contexto.

El término EGOÍSMO, de entrada, es una palabra que nos indica una característica negativa en el ser humano. El egoísta es aquel que desea conseguir, atraer, poseer o tener algo o alguien hacia sí. Llamamos egoísta al que no comparte, al que no tiene en cuenta los efectos de sus actos sobre los demás o sobre el entorno, al que no atiende más que a su propia necesidad material o externa, a su individualismo.

Cuando hablamos de una andadura en el silencio, de meditación o sencillamente de hallarnos y ser nosotros mismos, el ser egoísta es una necesidad y un derecho que debemos valorar positivamente. Debemos conseguir momentos de encuentro, de interiorización, de descubrimiento propio. Ceder estos instantes ante las actividades externas o los compromisos ajenos nos disuelve, nos pierde en el quehacer cotidiano, nos evapora en esas “obligaciones” indispensables que desaparecen al momento siguiente de haberlas realizado.

Si no somos egoístas en nuestro propio hallazgo, nada de lo que ofrezcamos y demos, hallará eco en nuestros semejantes, en nuestro entorno. Para poder dar debemos primero tener, para poder ofrecer debemos conseguir, para poder amar primero debemos escuchar nuestro latir, para poder convivir primero hemos de hallar nuestra propia vida.

1 luces en el Silencio:

Alexandra dijo...

A veces se hace muy difìcil la convivencia con uno mismo...tal vez haya miedo, miedo de encontrar nuestra verdad, tal vez haya ignorancia, de no saber còmo ni què hacer con uno mismo...pero lo cierto es que si no nos aceptamos tal como somos,y no aprendemos a "bucear" en nosotros mismos, difìcil serà la convivencia y uniòn con los demàs.
Ir descubriendo lo que somos, nos ayuda tambièn a descubrir y comprender a los demàs. A veces me parece que todos vivimos la vida de todos...o por lo menos "nada de lo humano me resulta extraño" (como dijo aquel filòsofo...) Y el Silencio es un excelente aliado que nos revela nuestra identidad. El silencio es la forma màs pura de realizar el trabajo de encontrarnos con nosotros mismos. Sin mediaciòn alguna, sin intermediario, sin efuerzo!...y entonces todo aflora, todo emerge, y en la aguas tranquilas de la existencia todo queda asentado y clarificado.
Para semejante tarea es bueno tomarse un tiempo, elegir un lugar y simplemente ESTAR con UNO MISMO.
¡Què dicha el poder realizar la comuniòn con uno mismo en el SILENCIO!.¿Egoismo esto? creo que no, pues exige apertura, coraje,salir de lo establecido, de lo conocido, es vivir una especie de deshinstalaciòn y sobre todo exige justamente despegarnos de nuestra superficialidad, de nuestro ego, que como tirano que es nos aprisiona en la oscuridad...y creemos asì que esa es nuestra identidad... màs sin embargo la luz de nuestra verdad està màs allà de los lìmites del ego...trascender hacia esa luz "pequeñita" que se mantiene dentro y nos renueva constantemente, es verdaderamente crecer.
En concreto: me resisto a llamr egoismo al trabajo de "estar con uno"...es cierto que para poder dar tenemos primero que tener...pero para poder tener...hay que hacer espacio! hay que vaciar! vaciarnos de què? del ego!.
Aunque recuerdo que Moratiel decìa que hay que ir al Silencio sin pretender lograr nada...sin pretender adquirir nada...¿serà que el ejercicio nuestro debe consistir en vaciar y vaciar y el de Dios llenar?, o eso de hacer espacio tambièn es obra de EL?
Un abrazo grande M.Angels.